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miércoles, 2 de marzo de 2011

Todo está en el cariño

Como otras condiciones degenerativas, el Parkinson impacta al paciente y a su familia. Por eso es tan importante educarse, buscar tratamiento temprano y seguir las indicaciones médicas y terapéuticas al pie de la letra.
Esto último es particularmente importante si consideramos que uno de los factores de riesgo para desarrollar este trastorno es tener 60 años o más, etapa en la cual también suelen aparecer otras condiciones que requieren tratamiento médico.
La degeneración del sistema nervioso que ocurre con el Parkinson afecta la capacidad motora de la persona para caminar, moverse, hablar y comer, entre otras actividades. Entre los síntomas están: movimientos lentos, rigidez, temblor de las manos, brazos, piernas, mandíbula y cabeza, y falta de equilibrio. Mientras esto ocurre, en general, la persona mantiene intacta sus facultades mentales, por lo que el progreso de la condición le provoca frustración y depresión.
Eso lo conoce bien José Natal, cuya esposa comenzó con un temblor en una mano y fue diagnosticada hace unos 18 años. Natal, quien trabaja voluntariamente en la Asociación Puertorriqueña de Parkinson, recomienda atenderse prontamente y, de tener temblores, visitar un neurólogo especialista en Parkinson.
Natal afirma que los cuidadores de estos pacientes “tienen que estar llenos de amor. Que sientan que lo que uno hace lo está haciendo de corazón. Si los tratas mal se sienten como un estorbo y ahí es donde les viene la depresión. Todo está en el cariño”, dice Natal.
¿Qué puede hacer?
Para atender el aspecto emocional del paciente y su familia, además de medicamentos y ayuda sicológica, se recomienda participar en grupos de apoyo. Actualmente, la Asociación Puertorriqueña de Parkinson ofrece talleres de floristería y terapia del habla en Carolina. Para participar hay que hacer cita. No hay un costo fijo. Se solicita una aportación.
En cuanto a las medicinas, el neurofisiólogo, Ruddy Guerra, indica que es importante, seguir rigurosamente las indicaciones médicas porque algunas medicinas hay que tomarlas sin comida y otras, después de los alimentos. Si no se siguen las instrucciones, disminuye el efecto del medicamento.
Sobre los efectos secundarios, Guerra señala que es importante tomar los medicamentos de seis a ocho semanas para evaluarlos.
“Hay que esperar que el cerebro haga un balance neuroquímico”, indica. En ese periodo, hay que observar la tolerancia gástrica del paciente, cambios de comportamiento o de capacidad motora.
Algunos fármacos provocan alucinaciones y confusión, pero Guerra señala que hay que determinar que sea eso y no sea demencia. Esta ocurre en el 50% de los pacientes con ocho o más con el diagnóstico, revela.
Natal añade que tienen que cuidar que la dieta no sea alta en proteínas porque puede disminuir los efectos de los medicamentos. Este dijo que algunos medicamentos también provocan un estreñimiento fuerte, para lo cual se debe consultar al médico. En esos casos, la terapista física, especializada en pacientes con Parkinson, Nadia Martich, recomienda comenzar a ingerir jugos y frutas frescas, como ciruelas. El kiwi y los jugos de frutas cítricas también son buenos.
Natal recomienda buscar atención integral para retrasar el desarrollo de la enfermedad. Menciona la terapia física, ocupacional y del habla, así como terapias en el agua y Tai Chi, que ayuda a fortalecer el cuerpo y mejorar el equilibrio. Natal revela que los medicamentos y las terapias convierten el tratamiento en uno muy costoso. En su caso, son unos $1,500 al mes.
Tiene que moverse
“El ejercicio es tan importante como el medicamento”, recalca Martich.
“El paciente de Parkinson nunca debe quedarse inmóvil. El ejercicio retrasa el desarrollo de la enfermedad. Tiene que hacer ejercicio todos los días”, recomienda.
Si la persona tiene movilidad, debe levantar las piernas como si estuviera subiendo una escalera, todos los días. Eso fortalece las piernas y ayuda a evitar caídas porque usualmente estos pacientes comienzan a arrastrar los pies.
También es vital fortalecer los brazos porque pierden masa muscular y los necesitan para apoyarse. Martich dice que es necesario hacer ejercicios de resistencia con pesitas, de entre cinco y ocho libras.
Para las muñecas y las manos, deben abrir y cerrar los puños. Eso evita que los huesos se calcifiquen y pierda movilidad y capacidad de agarre.
En caso de que la persona no tenga movilidad, tiene que recibir la ayuda de un terapista de tres a cinco días a la semana, sostiene Martich.

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