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domingo, 20 de febrero de 2011

Discapacidad: la imagen de la igualdad

Espero sentada, molesta y cansada de pasar por una situación tan absurda y ridícula que se vuelve repetitiva y desgastante. ¡Por fin! Al parecer llegaron a un acuerdo. Me abre la puerta del auto, me ayuda a bajar y nos dirigimos al centro comercial. No hago preguntas; conozco el motivo de la discusión: utilizar los cajones de estacionamiento para discapacitados se puede convertir en un problema cuando tu discapacidad es fluctuante; éste es el caso de la enfermedad de Parkinson. Con tan sólo 39 años, este padecimiento me ocasiona rigidez en un lado de mi cuerpo, pero sólo en ciertos periodos; cuando conservo el efecto del medicamento puedo moverme sin ningún problema, pero las distancias largas me agotan y al paso de las horas, pierdo la movilidad y me es imposible caminar, el bastón me sirve de apoyo pero es insuficiente. Necesito que alguien más me ayude para desplazarme y es en este momento cuando se reconoce mi discapacidad.
Desafortunadamente los medios de comunicación han creado una imagen trágica y lastimosa de las personas con discapacidad. Nos presentan en el papel de víctimas en situaciones de desamparo y vulnerabilidad. La sociedad nos limita con esta concepción, se nos excluye socialmente. Por supuesto que pertenecemos a un sector desprotegido donde la falta de leyes y normas que se ajusten a nuestras necesidades nos han limitado y descartado de ciertos sectores como el laboral, educativo entre otros. Pero esta situación se ha generado por la incapacidad del sistema al no considerar la diversidad humana y pretender estandarizar y evadir la .
Pero ya basta, no pueden utilizar la imagen de la compasión como símbolo de discapacidad, los medios masivos de comunicación te presentan un panorama de sufrimiento, dolor y desesperanza. ¿Quién desea convivir con una persona con discapacidad si la exhiben como una carga, como un ser que requiere de ayuda en todo momento? Es decepcionante ver los programas a favor de las personas con capacidades diferentes. El objetivo es noble: reunir fondos para clínicas, apoyo para equipos, creación de centros de rehabilitación. Lo decepcionante es la forma. Un ejemplo de tantos: un Teletón en el cual, para sensibilizar a las personas a que realicen donativos, utilizan el recurso de la desdicha, del desamparo, se presentan casos trágicos y conmovedores que nos generan pena y compasión y nos motivan a donar a favor de seres tan desprotegidos.
¿Y nuestra integridad? Al escuchar el término discapacidad imaginas a una persona que sufre, limitada, incapaz de valerse por sí misma. Éste es el estereotipo creado por los medios de comunicación; así nos ven y es un concepto completamente fuera de lugar. Esta imagen es la que nos limita. ¿Quién va a contratar a una persona con discapacidad sin sentir pena por ella y creer no poder exigirle como a los demás? La percepción de la discapacidad debe cambiar, el valor del ser humano no se encuentra en sus capacidades físicas, su esencia radica en su espíritu.
Las personas que vivimos con discapacidad no buscamos la compasión por nuestra situación de vida y tampoco queremos el reconocimiento por salir adelante y lograr metas importantes. Nuestra necesidad parte de la igualdad, de contar con las mismas oportunidades que cualquiera. ¿Qué nos limita? La falta de infraestructura arquitectónica que proporcione los accesos y el desplazamiento para ingresar y realizar una actividad productiva en una empresa o institución, la insuficiencia de transporte público que cuente con las adecuaciones necesarias para la seguridad y accesibilidad para personas con discapacidad, son limitadas las oportunidades para ingresar a las instituciones educativas, lo que impide una mayor preparación académica y por consecuencia una mayor remuneración económica. Bajo este contexto sólo se requiere del ajuste, adecuación e implementación del entorno en que las personas con discapacidad se desenvuelven para tener acceso a los diversos servicios necesarios en sus actividades cotidianas. Sin embargo, al representar una minoría existe un desinterés por parte de diversos sectores de la sociedad en ofrecer los servicios con las condiciones que ellos requieren. Esto ha limitado [la aplicación de] sus derechos.
El nivel de influencia que generan los medios de comunicación en ciertos grupos puede lograr un cambio en actitudes y valores en la sociedad. De ahí la importancia de evaluar el tipo de mensaje que se transmite en relación con las personas con discapacidad. El crear estereotipos genera una barrera más a la inclusión social..
Nuestro mayor deseo es sentir que no somos discriminados. Tenemos los mismos proyectos y sueños que cualquiera, sólo buscamos la integración activa en todos los sectores, eliminar barreras. Concebir que no somos excluidos es la meta, pero para lograr este cambio, debemos acabar con la barrera más importante, la social, la de aquellas mentes pequeñas que nos perciben como limitados. La única diferencia que existe [con ellos] es que hacemos las cosas de manera diferente de la habitual.
Janet López Barrios

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